Capítulo 7: ¿Especial Navidad? o ¿Por qué no me gusta la Navidad?

¡Muy buenas! ¡Bienvenidas, bienvenidos! Llega el séptimo capítulo del Podcast del Rincón de Invierno Eterno. En esta ocasión, y como son estas fechas os traigo un especial de Navidad. Ya sé que estamos a 28 de diciembre de 2020 pero aún siguen siendo fiestas.
He de decir que este capitulo lo grabé la tarde del pasado 22 de diciembre post sorteo de Navidad. Me apetecía compartir estas experiencias y anécdotas sobre la Navidad y dar un poco mi visión de por qué no me gustan estas fechas. Siempre desde mi humor especial y mis tonterías varias.
Esta vez grabé el capítulo mientras estaba en directo en mi canal de Twitch, si queréis podéis seguirme también por ahí (www.twitch.tv/dd1987and), que no en muchos días empezaré a hacer directos más seguidos y creo que de mejor calidad… ¡Ya está bien influencer de mier**! El vídeo del directo en Twitch estará disponible hasta el 6 de enero de 2021.
Lo mismo de siempre, a ver si os gusta y si no os deprimo mucho.

¡Felices fiestas a todos y todas y todes!

Créditos:
-Música de Introducción:
Snow Town – RPG Maker MV OST
-Música de Título:
Eye Catch – Card Captor Sakura OST
-Música del Pasado:
Tsuki no Densetsu – Sailor Moon Crystal OST
Mamoru’s Theme – Sailor Moon Crystal OST
Sailor Mercury’s Theme – Sailor Moon Crystal OST
-Música de paréntesis:
Musekinini’na Shugosha (The Irresponsible Guardian) – Card Captor Sakura OST
-Música del Presente:
Mezame Wa Mada Otozurezu – Sailor Moon Crystal OST
Ai wa Futatabi – Sailor Moon Crystal OST
-Música del Cuento: D
Dark Christmas Music; Jingle Bells Orchestral Version – Lucas King
Dark Christmas Music; Carol of the Bells – Lucas King
-Música de Cierre: 
Misato – Neon Genesis Evangelion OST


Otra vez Diciembre..

De nuevo diciembre… Las calles se inundan de restallidos de mil colores, de alegres tonadas evocando el espíritu navideño y el frío no logra hacer mella alguna en los cálidos corazones de la gente que espera las fechas señaladas para reunirse con la familia y volver a verse con amigos que parecen perdidos durante el resto del año. Se respira un grácil ambiente en todas partes, las chimeneas chisporrotean con algarabía, los niños juegan, cantan y sueñan con que sus deseos se hagan realidad durante una de las noches más mágicas del año…

Ajenos a la terrible verdad que se oculta tras tanta felicidad…

Hoy día descansamos durante la vigilia de navidad pues nuestros sueños están velados por un ente místico que todos tenemos en nuestras casas y en nuestras ciudades: Ese majestuoso e imponente abeto adornado con excelentes gustos y colores vistosos. No es tan sólo un elemento decorativo, no.

Eones atrás, cuando el mundo todavía era joven, durante una vigilia de navidad una gigantesca sombra trajo dolor, desgracia y destrucción al mundo, una tiniebla ensombreció los corazones de todos los seres del mundo, una profunda oscuridad embrujó los sueños de las personas tornándolas en las más horrendas pesadillas. Esa penumbra no tenía nombre, ni forma física, ni siquiera los mismísimos dioses sabían qué era aquella cosa que estaba causando estragos en su universo y para cuando quisieron intervenir, la entidad lo había cubierto todo en su negro manto impidiéndoles poder repelerla.

No obstante, entre toda esa espesa oscuridad, un minúsculo atisbo de esperanza destelló un brillo dorado en el fondo de un corazón. Aquella luz casi imperceptible fue creciendo poco a poco contagiando su poder al resto de la humanidad quien encontró la forma de desterrar a la sombra. En el norte, muy al norte, donde el cielo y el mar casi se unen en el horizonte, bajo una furiosa nevasca, un grupo de personas se adentraron en un bosque, antaño vivaracho pero ensombrecido en aquel día, para buscar el abeto más sano y más alto. Una vez frente aquel enorme árbol, comenzaron su ritual de esperanza en el que procedieron uniendo sus manos rodeando al majestuoso pino, para acto seguido comenzar a cantar. Sus voces se fueron acoplando una a una con un ritmo hipnótico; a cada minuto que pasaban entonando fueron ganando más y más confianza.

La sombra respondió tornando la furiosa nevasca en una terrible y violenta tormenta invernal con un viento del norte que cortaba como el cristal, pero el conjuro ya estaba a punto de terminar. La penumbra se veía cada vez más débil e iba desapareciendo gradualmente tras la corteza del magnífico abeto que se convertiría permanentemente durante los eones a venir en su celda.

 La oscuridad se disipó completamente del mundo y quedó atrapada en el árbol que tornó su tronco de un color azabache profundo, oscuro como una noche de luna nueva. Acto seguido, los valientes colgaron desde las más bajas ramas hasta lo más alto de la mismísima copa unas preciosas esferas doradas y rojas que contenían sus más bellos sueños, sus más profundos deseos y sus más grandes esperanzas a modo de sello mágico.