Capítulo 5: De Internacionalismos y Gente Rarita.

¡Un nuevo capítulo aterriza al Rincón de Invierno Eterno!

Y esta vez es algo diferente, no en contenido, pero sí en forma. En esta ocasión, además de poder escuchar el capítulo en formato audio como hasta ahora, también tendréis la oportunidad de verlo en vídeo en directo. Si bien tenéis soporte visual, pensad que la versión final del capítulo es la que está en audio.
¿Por qué un video en directo esta vez? Muy simple, hace poco he abierto un canal en la plataforma de streaming Twitch y he pensado que a partir de ahora, cuando vaya a estrenar un capítulo del pocast lo haré en directo en esa plataforma.
Aquí, en el blog de El Rincón de Invierno Eterno (y en ivoox), seguiréis teniendo el capítulo en audio que se subirá al terminar el estreno en Twitch. Cada vez que vaya a estrenar un capítulo lo iré anunciando en mi perfil de Instagram para que no os lo perdáis. Más que nada porque así podéis comentarlo en directo con los demás oyentes ^^

En el capitulo de hoy os traigo tres historias, cuanto menos curiosas, sobre algunas cosas que nos han pasado a mis compañeros y a mí en el trabajo, pero además os hablo también os explico algunas curiosidades que he descubierto de vosotros, sí mis oyentes anónimos.

Espero que lo disfrutéis como siempre y que le deis mucho amor.

¡¡Un abrazo!!

Créditos:
-Música de Cabecera: BEBO (de Bar en Peor) – Ladilla Rusa
-Música Recuento de Audiencia 1: Give a Reason (vocal off) – Slayers OST
-Música Recuento de Audiencia 2: Barret’s Theme – Final Fantasy VII OST
-Música del Top de la Audiencia: Kero-chan Ni Omakase (Leave it to Kero-chan) – Card Captor Sakura OST
-Música Presentación del Tema: Misato – Neon Genesis Evangelion OST
-Música Título Historia: Subtitle – Card Captor Sakura OST
-Música Historietas 1 y 2: Musekinini’na Shugosha (The Irresponsible Guardian) – Card Captor Sakura OST
-Música Historieta 3: Hoe – Card Captor Sakura OST
-Música de Cierre: Give a Reason (vocal off) – Slayers OST

Instagram: https://www.instagram.com/eternalwinter87/?hl=es

Twitch: https://www.twitch.tv/dd1987and

Capítulo 4: Especial Noche de Brujas / Todos los Santos /Halloween / Samhain / Día de Muertos

Ya llega la víspera de Todos los Santos, se acerca la castañada y este año se celebra todo esto encerrados en casa. Pues bueno, no pasa nada, porque a pesar de no poder celebrar estas festividades vamos a hacer algo diferente. Hoy os contaré una historia que viví mientras estudiaba en Barcelona. Si os gustan las historias de sucesos sobrenaturales y fenómenos inexplicables, ¡dadle al play!

¡Espero que os guste y que os asuste!

¡Feliz víspera de Todos los Santos!
¡Feliz día de Todos los Santos!
¡Feliz día de Muertos!
¡Feliz Samhain!
¡Feliz Halloween!

Créditos:
-Música de Cabecera: Shinobi Yoru Kage – Card Captor Sakura OST
-Música de Título Especial Halloween: Kai-genshou (Mysterious Phenomenon) – Card Captor Sakura OST
-Música de Título de Capítulo: Eye Catch A – Inuyasha OST 1
-Música de Misterio 1: Chikashitsu – Card Captor Sakura OST
-Música de Misterio 2: Clow Card – Card Captor Sakura OST
-Música de Misterio 3: Mou Hitori No Eriol – Card Captor Sakura OST
-Música de Misterio 4: Kai-genshou (Mysterious Phenomenon) – Card Captor Sakura OST
-Música del Relato 1: Loss of Me Rose of May (Remix edition) – Final Fantasy IX OST
-Música del Relato 2: Kuja’s Theme A Melancholy Tribute to Final Fantasy IX – TPR
-Música de Cierre : Shoushin na shin’nyuusha – Card Captor Sakura OST

Capítulo 3: ¿Sabes llenar la nevera?

El 22 de Julio de 2020 fue el último día en el que subí algo a este blog. Hoy 12 de Octubre de 2020 os traigo un nuevo capítulo que grabé hace dos días. Se trata de un episodio en el que os cuento un poco otra de mis historietas de adaptación a la vida independiente, con un tema principal de vital importancia: ¡hacer la compra!

En este capítulo adapto dos textos de dos cómicas muy conocidas -Eva Hache y Anne Roumanoff- las cuales en sus sketches hablan de cosas cotidianas; en esta ocasión aprovecho algunas de sus vivencias y os las transmito desde mi punto de vista y mi experiencia propia. Espero que os guste, que os riais y que paséis un buen rato escuchándolo.

¡Un abrazo!

Créditos:
-Música de Cabecera: BEBO (de Bar en Peor) – Ladilla Rusa
-Música de Título del Capítulo: Kero-chan Ni Omakase (Leave it to Kero-chan) – Card Captor Sakura OST
-Música de Cierre 1: Misato – Neon Genesis Evangelion OST
-Música de Cierre 2: Musekinini’na Shugosha (The Irresponsible Guardian) – Card Captor Sakura OST

Capítulo 2: La Intrusión

¡Muy buenas a todo el mundo! Ya han pasado más de dos semanas desde que subí el primer capítulo de mi podcast. Siento haber tardado tanto en subir el siguiente episodio, pero es que está siendo un verano un tanto extraño y algo loco. Loco como el capítulo que os traigo hoy. En esta ocasión, alguien ha decidido que era muy buena idea venir a contarnos su historia y lo ha hecho a través de mi alter ego. Mari Nieves está desatada y cuenta sus aventuras sexuales con su marido…

¡Espero que os guste y que os riáis muchos!

¡Un abrazo!

Capítulo 1: Mi primer podcast

¡Muy buenas!

Ha pasado mucho tiempo desde mi última entrada. Parece que el confinamiento ha afectado también a mi ritmo de producción textual… Mejor dicho YO mismo he dejado de producir nada, al contrario, he consumido mucho; he leído mucho durante la cuarentena, he visto muchas películas, he revisionado series que ya había visto y he visto otras que no había visto aún, también he jugado a novedades de videojuegos que han salido durante esas fechas tan «especiales» que hemos vivido estos últimos meses.

Además he descubierto otro formato de entretenimiento que me ha enganchado bastante y ese es el podcast. Empecé escuchando “Podcast de Miéeeeercoles” de los responsables del canal de YouTube “Preguntas Incómodas”, después seguí a fizpireta y uyalbert con su “Reyes del Palique” que actualmente están de vacaciones hasta la vuelta en setiembre; también empecé a seguir el trabajo de Victoria Martín y Carolina Iglesias con su “Estirando el Chicle” y finalmente “Gente Enojada” del responsable del canal de YouTube “Teloresumoasínomás”.

Habiendo recibido este input durante estos últimos meses pensé en que podría ser divertido e interesante contar algunas de mis historias en ese mismo formato. Así que bueno, aquí está: ¡Mi primer podcast!

No me enredo más, os dejo el audio a continuación y ya me dejaréis ver si os gusta.

¡Un abrazo muy fuerte!

PD: si os gusta, compartidlo con vuestros amigos.

PD2: sigo trabajando en el Universo de Onyria, no os desesperéis. Algún día, me encantaría que viera la luz en forma de novela.

Tras la Guerra

Sigo trabajando en el Universo de Onyria y en esta ocasión os traigo un pequeño fragmento de la historia que se desarrolla tras la guerra. Ha finalizado y como todas las guerras, esta no es una excepción y deja una estela de dolor, pesar y sufrimiento. Sansāra, el Señor del Cosmos, está buscando una solución para tanto mal. Espero que os guste el fragmento. A ver si termino algún día la historia completa.

¡Saludos y a disfrutar! 

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La que antaño había sido una sobria casa de piedra, cuyos muros estuvieron cubiertos por hiedras altas, verdes, sanas y enrevesadas, ahora se aparecía sin su color característico, sombría, como entristecida. Las mágicas plantas que la rodeaban ahora estaban secas y desperdigadas por cualquier parte, a merced de alguna cruel ráfaga de viento. Sansāra avanzó con el semblante severo hacia el umbral oscuro de aquella  morada al norte de la capital de la antigua Ephiria. Se detuvo en la entrada y la pesada puerta de madera se abrió chirriando de forma desagradable. Del interior una voz femenina con un tono neutro saludó y le dio la bienvenida.

-Mi Señor, es un honor recibir vuestra visita, mas, ¿qué os trae de vuelta a mi humilde morada?

-Estimada Samna, a pesar de que el fin de la guerra ya haya llegado, necesito una vez más de vuestros poderes.

-¿Para qué necesitáis vos el poder de la adivinación? –preguntó algo huraña la mujer con la voz un tanto ronca– Sois el Dios del Cosmos, y acabáis de librarnos del fin de los tiempos. ¿Qué puede hacer una insignificante dama?

-Querida Samna, –respiró profundamente apenado Sansāra cambiando el tono e intentando ser menos ceremonioso– la adivinación no es por lo que he venido. Necesito vuestro verdadero poder, el que ya me ayudó no hace mucho en la Gran Guerra de los Dioses… Necesito el poder que guardáis en vuestro interior. La magia de Mānas.

-Como bien habéis dicho, la guerra ya ha concluido. –contestó cortante Samna a la vez que un desagradable escalofrío le recorrió la espalda. En realidad no tenía ganas de liberar el poder de Mānas, hacía muy poco que la guerra de los dioses había terminado y sinceramente no quería repetir nada de lo que hubiera podido ocurrir durante las diferentes contiendas. Ciertamente, habían salido victoriosos del conflicto, sin embargo estaba dolida y apenada. Su ánimo había cambiado. En los días que siguieron al final de la guerra, muchos habitantes de toda Eorde se presentaron en su casa para conocer qué les deparaba el porvenir, no obstante, ella los rechazó a todos. Quería estar sola, curar sus heridas físicas e internas. Lo que le tocó vivir durante la guerra, ciertamente la había dotado de unas capacidades formidables, pero el precio fue demasiado alto. Tan sólo deseaba estar sola y olvidar. ¡Sí! ¡Olvidar! ¡Qué bonito verbo! Si tan sólo…

-Lo siento Samna. –la disculpa sonó tan triste, profunda y sincera que Samna sorprendida cambió de repente su actitud.– Percibo vuestro dolor, vuestro pesar y todo lo que ha causado la guerra contra mi hermano. Por eso he venido a veros.

-Contadme, ¿qué os atañe? –se interesó la mujer abriendo su puerta y acompañando a su Señor a una sala en la que pudieran charlar relajados.

-Cierto es que la guerra acabó, mas ha causado más estragos de los que creía posibles. –explicó Sansāra con un tono melancólico que sonó algo infantil a la vista de Samna– No solamente en Onyria, donde libramos la batalla final, sino también aquí en Eorde y en el resto de orbes que mi madre creó.

-¡Lo sé! –afirmó Samna apartando la vista para mirar por una de las ventanas del salón en el que se hallaban para intentar evadirse de aquellos horrendos recuerdos– También estuve allí…

-Sí… –confirmó Sansāra con pesar en la voz– Esta horrible guerra ha causado víctimas en todos y cada uno de los rincones del Universo y la culpa es mía. Por eso os pido, mejor dicho, os suplico vuestra ayuda.

-¿Qué puedo hacer yo? –preguntó algo emocionada Samna– ¿Qué puede hacer una mera pitonisa por el Señor del Cosmos?

-No subestiméis vuestra esencia, querida Samna. Recordad que en realidad sois una Guardiana Celestial y en vuestro interior tenéis un fragmento del Alma Etérea de mi madre. –corrigió suplicante Sansāra– Necesito vuestra magia…

-Está bien. –refunfuñó resoplando la mujer– ¿Para qué?

-Como bien estáis experimentando, la guerra ha traído mucho sufrimiento a todos. –explicó Sansāra en un intento por empatizar con Samna– Sé de buena mano que vuestra magia puede alterar los recuerdos y os quiero pedir que cambiemos la memoria de todo el Universo.

-¿¡Cómo!? –se sobresaltó Samna sin comprender y algo asustada– ¿Qué diablos tenéis en mente?

-He pensado que quizás, si eliminamos de la memoria de todos y cada uno de los seres del Universo el dolor provocado por la guerra, todo volverá a su cauce. –comentó entusiasmado Sansāra.– Si no recuerdan el dolor, los seres vivos podrán volver a ser felices.

-Más si no recuerdan el horror causado por esta guerra, quizás en un futuro se puedan repetir estos sucesos. –contestó preocupada Samna– Además, ¿cómo demonios queréis sustituir los recuerdos de las pérdidas de los seres queridos en una guerra? ¿Qué otro tipo de recuerdos queréis implantar?

-Como bien es sabido, un alma que muere en el terreno físico descenderá al reino de Syāma para someterse a la prueba del Inframundo hasta que esté lista para volver a la vida. No podemos romper ese ciclo establecido por mi madre, ni podemos traer a la vida a ningún fallecido, pero sí que podemos cambiar el recuerdo de cómo esos seres queridos se marcharon y poner en su lugar un recuerdo menos doloroso.

-¿Y qué ocurrirá con la remembranza de vuestro perverso hermano? –cuestionó Samna intentando conocer todos los detalles del plan del Dios del Cosmos.

-Pienso que si le olvidan, el poder del Caos perderá fuerza y dejará de ser un problema.

-Así que si nadie se acuerda del poder del Caos, creéis que este menguará, ¿yerro?

-Así es.

Samna reflexionó en silencio unos segundos sin apartar la vista del gran ventanal. Se concentró para intentar conectar con su otro yo, con la Dama Mānas que reposaba en ese fragmento del Alma Etérea de su interior. Necesitaba algún indicio para saber si lo que su Señor le pedía era posible; además quería saber lo más importante que era conocer cuáles podían ser las posibles consecuencias de tamaña empresa. Sansāra la miraba con la impaciencia que tiene un niño antes de abrir un regalo que acaba de recibir; deseaba fervientemente arreglar todas las desgracias causadas por el conflicto con su hermano y tras mucho cavilar, resolvió en que Mānas era la única que tenía capacidad para ayudarle. Era su única esperanza. Si no conseguía lo que quería, cargaría con el peso de la culpa eternamente. Aquella idea le aterraba ferozmente pues sabía de buen grado que las dudas o el miedo eran una puerta perfecta para que el poder del Caos volviera y corrompiera su voluntad.

-Mi Señor, –habló Samna resolutiva– como Guardiana Celestial que soy creo que sí que tengo una respuesta a vuestra petición. No obstante, la tarea que queréis emprender puede que traiga severas consecuencias. Cierto es que el Universo olvidará todo lo que ha ocurrido, mas deberéis estar vigilante para proteger el orden establecido, y tendréis que hacerlo todo solo.

-Entiendo. –respondió obediente Sansāra.– ¿Qué he de hacer estimada Dama Mānas?

-Poned atención. –Sansāra asintió y escuchó atento a la voz neutra y seria de Samna– Primero debéis buscar un orbe antaño bautizado por vuestra madre con el nombre de Terra. Allí, dirigíos a las tierras del Nilo, donde tendréis que buscar un material conocido por el nombre de gypso. Se trata de una suerte de polvo de color blanco que una vez fraguado suele usarse para escribir mensajes efímeros sobre una superficie pétrea y oscura. Después necesitaréis reunir las pertenencias que os queden de quien queráis olvidar y reducirlas a cenizas. Una vez obtengáis esas cenizas, deberéis mezclarlas con el gypso. A continuación, tendréis que añadir siete gotas de vuestra propia sangre e introducir todos los elementos en un reloj de arena vacío. Y finalmente al caer la noche de la próxima luna llena deberéis dejar que la arena del reloj caiga paulatinamente a la vez que recitáis el conjuro que os entregaré.

Samna tendió su mano derecha con la palma hacia arriba. Un brillante destello rosado centelleó y al disiparse apareció un pergamino enrollado y sellado con una arandela de plata. Sansāra tomó el rollo, lo abrió y pudo leer:

Para deshacer lo dicho,

y desandar lo andado.

Para que lo acontecido,

sea aniquilado.

Con este conjuro, futuro y pasado,

al mar del olvido,

quedarán desterrados.

-Repetid el hechizo entre susurros hasta que toda la arena haya caído. –siguió explicando Samna– Después os veréis sumido en un profundo sueño y al despertar, si habéis realizado correctamente el hechizo, el Universo habrá olvidado todo lo que vos queráis.

-Gracias Dama Mānas, más tengo que pediros un último favor.

-¿Qué más puedo hacer?

-Si bien quiero que todo ser viviente en el Universo olvide todo lo relacionado con la guerra, necesito una salvaguardia.

-¿Qué queréis decir? –preguntó Samna sin entender del todo esta nueva petición de su Señor.

-Yo solo no podré mantener el orden, pues hay una tarea que no puedo llevar a cabo ya que mis poderes no son compatibles con ello. –relató Sansāra algo preocupado– Necesito que al menos uno de los Guardianes Celestiales lo recuerde todo pues ese trabajo específico recaerá sobre su poder.

-Recordad que cualquier tipo de magia implica la voluntad del que lanza el hechizo. Sois el Dios del Cosmos, Sansāra, el que ha librado al Universo de ser engullido por el caos. Vuestra voluntad os concederá el milagro que anheléis. Tan sólo debéis desearlo de todo corazón.

Sansāra asintió con el semblante serio, agradeció a Samna una vez más por compartir su sabiduría y se dispuso a marchar para emprender su última hazaña, la que él esperaba que trajera dicha y alejara el dolor. Justo antes de perderse tras el umbral de salida de la casa de la adivina, ésta lo detuvo y le preguntó:

-Mi Señor, ¿puedo saber para quién deseáis la salvaguardia del hechizo del olvido?

-Si bien agradezco todo lo que los Guardianes Celestiales habéis hecho y sacrificado por el equilibrio y por mí, prefiero que nadie sepa quién va a cargar con dicha tarea.

Al terminar, Sansāra desapareció en la espesura del bosque que rodeaba el antiguo caserón de Samna. La mujer lo observó cómo se perdía de vista y concluyó que había llegado el momento de usar una última vez el poder de la Dama Mānas. Cerró la puerta de su vieja casa a esperar la llegada del hechizo del olvido. Ciertamente, estaría preparada para recibirlo.

 

Fragmento del Libro de Sārva.

«¡Quiero impregnarme de tí!»

¡Hola a tod@s! Oficialmente estamos en período de cuarentena o confinamiento por el patógeno ese… ¡Voldemort! O no sé… En fin, que estando esta tarde en casa, he hecho un ejercicio de memoria de ese sueño mágico y erótico que he tenido justo antes de despertar esta mañana y he intentado ponerlo en un texto que es el que sigue. Lo voy a poner en la categoría de «Cuentos de Invierno» por ese carácter fugaz y efímero que tienen los sueños y mis cuentos. Quizás en un futuro sea la vivencia de alguno de los personajes de Onyria, ¿quién sabe? ¡Espero que os guste!  

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Todavía estoy sumido en ese estado etéreo entre el reino onírico y la vigilia previa al despertar, pero siento su presencia cerca de mí. Su olor corporal se me ha pegado a la piel y cada vez que respiro noto como todo su ser se cuela por todos y cada uno de mis poros colmándome de un éxtasis volátil, sutil, y delicado. Arrastrado por la pobre luz anaranjada de los fanales que se cuela por las rendijas de la persiana, abro poco a poco los ojos para comprobar que está ahí, observándome. ¿Cuánto rato hace que me mira? Mi corazón se lanza a una desbocada carrera mientras noto como el calor enrojece mis mejillas.

Él se incorpora y sacude su cabeza haciendo que su salvaje melena ondee libre y mágica terminando sobre su rostro cubriéndolo y otorgándole un aspecto misterioso, sensual y peligroso. Sus labios dibujan muy lentamente una alargada y pícara sonrisa. Me indica con un lujurioso susurro que quiere que me acerque a él; sus fuertes brazos me acogen en una fortaleza inexpugnable, cálida y suave. Nos miramos y noto como sus ojos se hunden hasta lo más hondo de mi ser atravesando capas de piel, carne, huesos, cartílago, sangre y órganos hasta acariciar mi alma que tiembla derrotada por el deseo. Mi boca le busca y su aliento se cuela en mi interior mostrándome el camino hacia la unión más profunda que dos seres pueden tener. Mis brazos rodean su nuca para que mis manos puedan enredarse con su frondoso pelo, mientras él recorre todos y cada uno de los rincones de mi espalda con sus poderosas manos haciéndome estremecer y arquear la espalda en una bonita y erótica figura.

Sus labios corresponden a los míos con gran ahínco y comienza a poseer poco a poco todo mi ser como una terrible criatura roba almas. Al poco sus grandes manos descienden hasta mi cintura y me ruega con fuego en la voz que me dé la vuelta. Como a cámara lenta, sin quitar la vista de sus labios de perdición y con un hirviente anhelo, me volteo y dejo recaer mi espalda sobre su fornido pecho, a la vez que sus poderosas manos se cierran cual garras sobre mi cintura. Su boca caliente se posa delicada sobre mi cuello y noto como sus colmillos se clavan sensuales en la piel y casi la atraviesan. Un gemido, fruto de la instintiva mezcla entre el dolor y el placer se me escapa atravesando mi garganta. “Lo quiero todo de ti” dice con un gruñido ronco y sexual. “Tu cuerpo, tu calor, tu piel, tu sudor, tu olor, tu sexo, tu sangre…” Sus palabras se filtran por mi oído, recorren toda mi anatomía haciendo que mis músculos se retuerzan encarcelados en ese abrazo carnal y oscuro. Inclino mi cabeza hacia atrás hasta que topa con su hombro y pongo de nuevo mi mirada sobre la suya que está casi oculta entre la penumbra de su indómita melena; sus ojos brillan con un destello de celo, su sonrisa me atrapa en un lascivo hechizo.

Me inclino hacia delante hasta quedar tumbado boca abajo, él me acompaña y recuesta su sensual y ardiente cuerpo sobre el mío para unirnos en una fusión tanto carnal como espiritual. Ambos dos nos impregnamos el uno del otro con lujuria. El universo desaparece, sólo quedamos nosotros dos. Nuestros cuerpos desbocados y atravesados por electrizantes impulsos nos llevan al culmen de la unión y estallamos en una vorágine de éxtasis elevado que nos lleva después a caer rendidos sobre el colchón.

Nuestra respiración es rápida y entrecortada. Una gota de sudor se desliza perdida por mi nariz. Él la recoge con su pulgar , se la lleva a la boca y la degusta de forma obscena. “Ya sabes que lo quiero todo de ti.” afirma triunfante.

Aura Anaranjada

En esta ocasión quiero compartir un texto que escribí no hace muchos días sobre un personaje misterioso, mágico, divino… El personaje en cuestión forma parte del universo de Onyria, sin embargo el texto en sí aparecerá en las 2 secciones principales del blog; esto se debe a que el texto es tan sólo una presentación de dicho personaje, como una especie de trailer o teaser. Además el formato del texto en sí es más propio de la sección Cuentos de Invierno que de la de Sueños de Onyria. En todo caso, espero que lo disfrutéis y que os guste. 

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“¿Qué demonios es ese fastidio de luz?” Protesté con una mezcla de ira y pereza en la voz ronca de quien recién se acuesta para dormir y algo o alguien le abstrae de dicho proceso. Importunado, me levanté del sillón y me dirigí a la ventana del salón; observé a través del cristal y vislumbré en lo alto de un peñasco cercano el origen de mi desazón. Se trataba de una brillante luz anaranjada que refulgía con un extraño y atrapante candor. “¿Pero qué demonios es esa cosa?” Como atraído por el destello naranja salí de mi humilde pero seguro hogar y me lancé a la caza del misterio. Ascendí a buen paso por aquella geografía rocosa y poco poblada, hasta llegar a la cima del peñasco donde el viento me golpeó rechazando mi presencia. Entrecerré los ojos y puse mis manos frente a mi rostro a modo de protección para poder seguir avanzando hasta el fulgor aloque.

        “¡Benditos Dioses! ¿Qué es eso?” Mi corazón dio un vuelco ante la imponente visión que presencié al llegar a lo alto de la peña. Normalmente en aquel lugar apartado del mundo, prácticamente en la cima de este, solía reinar una calma impasible y tranquila; un roble antiguo con el tronco ennegrecido por el paso de las eras era el único habitante de aquel paraje. Sin embargo, esa noche recibió una alucinante visita. La extraña luz anaranjada provenía del aura de un ser que califiqué como celestial; la brillante y llameante energía que lo rodeaba se elevaba tan alto como el cielo y fulguraba envuelta en el más grande de los misterios. Aquel ser tenía una apariencia humana, concretamente de un hombre joven, bastante alto y delgado. Tenía el pelo del color del fuego y este bailaba libre, en el aire, alborotado por el poder que surgía de su propio cuerpo. No podía distinguir del todo bien sus facciones puesto que estaba de perfil, pero sí que pude ver que lucía una perfecta y cuidada perilla pelirroja; desde ese mismo lado, pude comprobar que su ojo izquierdo estaba cubierto de un maquillaje negro que se lo emborronaba de una forma muy mística a la vez que pavorosa, como si fuera a traer la muerte. De su cuello colgaba una suerte de hilera de abalorios negros que serpenteaban en el aire de una forma fantasmal.

El enigmático joven iba ataviado con un singular atuendo hecho de unas abultadas pieles grises, atadas a la cintura con un elegante fajín marrón; dichas pieles envolvían parte de su cuerpo dejando al descubierto su hombro y su torso por el lado izquierdo, delgado pero firme. Sobre su piel descubierta, a la altura de la clavícula y sobre su costado podían distinguirse algunas líneas a modo de tatuaje con algún texto que no lograba leer desde mi posición. Del fajín, pendían una pequeña hacha y un fabuloso arco sobre el que pude advertir unas deliciosas tallas con motivos florales, tales como maravillosas hiedras y otras fastuosas enredaderas. A su espalda, portaba un imponente carcaj de cuero curtido del que sobresalían unas cuantas flechas mostrando unas esplendorosas plumas carmesíes. Bajo su cintura, vestía un elegante y ancho pantalón de una tela ligera, teñida de negro. Calzaba además unas robustas botas marrones cuyo interior estaba forrado con algún tipo de lana.

A pesar de su imponente aspecto, su vista puesta sobre la hermosísima bóveda celeste que se había vestido de un gallardo negro e infinidad de brillantes, parecía un tanto entristecida. Esa conmovedora mirada tenía un deje de nostalgia, una pincelada de pesar y a la vez un brillante atisbo de determinación. Di un par de pasos hacia donde él se encontraba y vi como sus pupilas se voltearon lentamente hacia mi posición. Mi cuerpo se detuvo en seco y él giró toda su faz de una forma un tanto mecánica para mirarme. Sus ojos brillaban con un fulgor carmesí y se clavaron en los míos. En ese momento, en la boca de mi estómago noté como si fuese a caer por un profundo y oscuro abismo; sentimientos que habían dormido durante tres lustros despertaron de golpe apelotonándose con virulencia por toda mi anatomía. Mis piernas comenzaron a temblar, mis brazos se sintieron muy pesados y mi mente empezó a embotarse.

El aura anaranjada que lo envolvía decreció poco a poco, pero fue reemplazada por dos esplendorosas estrellas que centellearon a cada uno de sus flancos. Ambas estrellas se tornaron dos majestuosos y grandiosos lobos cuyos tamaños me parecieron descomunales y antinaturales. Uno de ellos era blanco con los ojos dorados y el otro totalmente negro con los ojos rojos como la sangre. Ambos animales se sentaron con porte regio al lado del joven y también pusieron sus miradas sobre mí. El muchacho separó sus finos labios para decir alguna cosa pero yo perdí totalmente el conocimiento. No obstante, mientras caía, noté un cálido abrazo que evitó que me golpeara contra el suelo.

Al despertar, me hallé en mi sillón. Ya había amanecido y el encuentro con aquel fabuloso ser quedó como un lejano sueño. Más cuando tomé consciencia de todo mi cuerpo, noté que entre mis manos había algo: una flecha cuya pluma era rojo carmesí. En la parte central del misterioso proyectil había un trozo de pergamino retorcido y anudado con gracia sobre la fina madera. Mi instinto me llevó ipso facto a abalanzarme sobre él y a desplegarlo. Descubrí que no entendía el mensaje, puesto que aparecía en una extraña lengua… Aún así, en mi mente resonaba familiar…

 

Pu ficisóet jecisni wotvu, qait eáp pu it va nunipvu. qus gewus, ¡umwófeni!

Secreto en un Abrazo

Hacía tiempo que no escribía nada para la sección de los Cuentos de Invierno y anoche antes de ir a dormir las musas me dijeron que moviera el culo y escribiera unas líneas. Es un texto escueto pero era medianoche. Os lo dejo a continuación. 

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los-abrazos_negativo

Imagen extraída de https://www.triskelate.com/ y modificada con GraphicsGale

Mi cabeza reposaba sobre su hombro, mientras escuchaba su respiración tranquila y relajada. Hice el gesto de pegarme un poco más a su cuerpo para estar aún más cerca de él y cerré los ojos con la intención de buscarle en nuestro lugar íntimo, en nuestro país de los sueños. Posé mi mano izquierda sobre su pecho y respiré hondo para impregnarme de su olor.

De pronto una horrenda y helada punzada atravesó mi mano, subió furtiva por mi antebrazo, saltó violenta mi brazo y chocó brutalmente contra mi corazón haciendo que este sintiera que se despedazaba esparciendo por todo el universo los pedazos.

Di un respingo asustado. Él se percató y preguntó si todo iba bien. Mi silencio fue la única respuesta. Lo que acababa de descubrir en su interior era demasiado profundo, tenebroso y doloroso. Tuve miedo de aceptar que lo que hallé en él podía envenenar nuestro mundo de sueños privados y entonces, resignado, resolví en decirle que tan sólo había tenido una inoportuna pesadilla. En respuesta, me abrazó más fuerte contra su pecho y trató de tranquilizarme con un cálido susurro “Yo te protejo.”.

Yo sabía que él no tenía ese poder. Una lágrima pesada cual losa de granito corrió cruel por mi mejilla.

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